Expertos de la ONU: Los plásticos reciclados para la alimentación necesitan mayores medidas de seguridad.
Según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los plásticos reciclados pueden ayudar a mitigar la creciente crisis mundial de residuos, siempre que se apliquen regulaciones estrictas a los envases de alimentos para evitar la contaminación.

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La FAO advierte que los plásticos reciclados y los envases alternativos pueden ayudar a reducir los residuos, siempre que los sistemas de reciclaje se gestionen estrictamente para evitar la migración de sustancias químicas nocivas a los alimentos.
El envasado de alimentos es fundamental para los sistemas alimentarios modernos, ya que ayuda a preservar la calidad, prolongar la vida útil y minimizar las pérdidas. Impulsado por el rápido crecimiento de la industria, se prevé que el mercado se expanda de aproximadamente 505 mil millones de dólares en 2024 a más de 815 mil millones de dólares en 2030. Sin embargo, el aumento del uso de envases de plástico ha generado preocupación ambiental. Actualmente, se recicla menos del 10 % de los residuos plásticos mundiales, una cifra que se espera que aumente a medida que los países avancen en sus objetivos de desarrollo sostenible.
1. Flujos de reciclaje complejos
Los envases de alimentos deben cumplir con estrictas normas de seguridad química, a diferencia de muchos otros materiales reciclables.
Los envases y envoltorios de plástico para alimentos pueden contener miles de sustancias de fabricación, como estabilizadores, recubrimientos, pigmentos y plastificantes. Además, el propio proceso de reciclaje puede introducir contaminantes adicionales debido a una clasificación inadecuada, la exposición ambiental o el uso previo por parte del consumidor.
Además, el análisis de la FAO revela que los plásticos reciclados pueden contener concentraciones más elevadas de metales, retardantes de llama, ftalatos y contaminantes orgánicos persistentes (COP) en comparación con los plásticos vírgenes.

Medidas de la FAO para el reciclaje de plásticos utilizados en materiales en contacto con alimentos: Consideraciones sobre la seguridad alimentaria.
Los expertos destacan que, tras una limpieza, purificación y control normativo rigurosos, los plásticos reciclados aprobados para uso alimentario pueden ser tan seguros como los plásticos vírgenes. En la UE, por ejemplo, los materiales reciclados autorizados para el contacto con alimentos cumplen exactamente con los mismos estándares que los plásticos de nueva producción.
El principal hallazgo del informe es que, si bien los plásticos reciclados y los materiales alternativos en contacto con alimentos ofrecen beneficios ambientales, también pueden plantear importantes problemas de seguridad alimentaria, afirmó el Sr. Fatori. Aplicar los principios de la economía circular es esencial, pero deben aplicarse correctamente.
2. Nuevos materiales, nuevos problemas
El análisis también explora materiales de embalaje alternativos, como bioplásticos, fibras vegetales y materiales a base de proteínas, que se comercializan cada vez más como sustitutos sostenibles de los plásticos convencionales.
Sin embargo, ser de origen biológico no equivale automáticamente a ser biodegradable. Algunos materiales procedentes de recursos renovables como el maíz o la caña de azúcar son químicamente idénticos a los plásticos convencionales, mientras que otros requieren condiciones específicas para descomponerse.
El informe advierte que los envases de origen vegetal podrían conllevar riesgos agrícolas, como residuos de pesticidas, toxinas y metales pesados. Asimismo, los materiales a base de proteínas podrían propiciar la migración de alérgenos, como el gluten, a los alimentos.
Al igual que los plásticos convencionales, muchas alternativas dependen de aditivos químicos para mejorar su rendimiento, pero algunas aún carecen de datos de seguridad a largo plazo adecuados.

Unsplash/Calvin Sihongo: Recogida de plástico para su reciclaje en Johannesburgo, Sudáfrica.
3. Falta de concienciación sobre los microplásticos
El análisis también aborda la creciente preocupación pública por los microplásticos y nanoplásticos en alimentos y bebidas. La detección de partículas microscópicas de plástico en sangre, pulmones, leche materna y placentas humanas por parte de científicos ha confirmado una exposición generalizada.
Sin embargo, la ausencia de métodos fiables y uniformes para la detección y medición continua de estas partículas dificulta la evaluación precisa de los riesgos para la salud.
El informe señala que las propias instalaciones de reciclaje también pueden ser una fuente de contaminación por microplásticos, especialmente durante el proceso de reciclaje mecánico, donde los plásticos se descomponen en trozos más pequeños.
Todo esto debe comenzar con un proceso de reciclaje debidamente controlado que incluya la limpieza y la eliminación de contaminantes químicos, dijo el Sr. Fattori.

Unsplash/Arshad Pooloo: Muchos artículos de plástico, como las botellas de bebidas, están diseñados para un solo uso.
4. Avanzando hacia estándares globales
Se prevé que estos hallazgos aporten información valiosa para los debates en curso en la Comisión del Codex Alimentarius, un organismo internacional de normas alimentarias establecido por la FAO y la OMS.
El informe señala que los diferentes enfoques regulatorios sobre los plásticos reciclados y los materiales en contacto con alimentos en los distintos países plantean desafíos tanto para el comercio como para la protección del consumidor.
Nuestro papel es brindar apoyo a los países, comenzando con la armonización de las regulaciones relativas a los impactos en la seguridad alimentaria, por ejemplo, las asociadas con los materiales de envasado, dijo el Sr. Fattori.
El informe indica que la armonización de las normas mundiales permitirá a los países reforzar los sistemas de seguridad alimentaria basados en la ciencia y, al mismo tiempo, contribuirá a reducir los residuos plásticos.
Fuente: Noticias de la ONU




